Última marca de Don Patricio Arriagada


Miércoles 11 de febrero de 2026

El 10 de febrero de 2026 quedará grabado en la historia del Hospital de Cauquenes como el día en que don Patricio Antonio Arriagada Pradenas realizó su última marca y cumplió su último turno, cerrando un ciclo de casi cinco décadas de servicio ininterrumpido a la salud pública.

Oriundo de Parral y radicado en Cauquenes, don Patricio ingresó al Hospital de Cauquenes el 1 de julio de 1977, iniciando una trayectoria que se extendería por más de 48 años al servicio de la comunidad. Formado como Tecnólogo Médico en la Universidad de Chile, dedicó su vida profesional al desarrollo y fortalecimiento del laboratorio clínico, convirtiéndose en un referente regional en el ámbito de la tecnología médica.

A lo largo de su carrera, destacó por su rigurosidad técnica, compromiso ético y permanente búsqueda de la excelencia. Se desempeñó como Director Técnico del Centro Médico y Laboratorio Clínico Cauquenes, participando activamente en procesos de acreditación ante el Instituto de Salud Pública (ISP) y en reuniones de Laboratorios Clínicos Acreditados de Chile, contribuyendo al perfeccionamiento continuo de los estándares técnicos y de calidad.

Su labor fue clave en la consolidación de procesos diagnósticos seguros, confiables y con altos estándares de bioseguridad, siempre comprendiendo que detrás de cada muestra existía una persona, una familia y una historia que merecía precisión y responsabilidad. Más que un profesional destacado, don Patricio es reconocido por generaciones de funcionarios como un formador, un guía y un ejemplo de vocación pública. Su trayectoria refleja constancia, compromiso y un profundo amor por su trabajo y por la comunidad de Cauquenes.

En su última jornada, no solo marcó el cierre de un turno, sino también el fin de una etapa que deja una huella imborrable en el Hospital de Cauquenes. Su legado permanece en cada procedimiento fortalecido, en cada estándar implementado y en cada profesional que aprendió de su experiencia.

Gracias, don Patricio, por casi medio siglo de dedicación, por su entrega silenciosa y por contribuir al crecimiento de la tecnología médica y de la salud pública en nuestra provincia. Su historia ya es parte del patrimonio humano de nuestro hospital.